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jueves, 29 de agosto de 2013

El grito del interior: Juan Bautista Bustos, un Caudillo Federal

 
Juan Bautista Bustos, este gran adalid, fue olvidado por la historia oficial de los tramposos de nuestra memoria, que abrevaron en la ideología centralista, unitaria y extranjerizante.
 
 EL 29 DE AGOSTO DE 1779, NACIÓ EN PUNILLA, PROVINCIA DE CÓRDOBA, JUAN BAUTISTA BUSTOS
 
Juan Bautista Bustos fue un político y militar que luchó en la guerra de independencia y en las guerras civiles de la década de 1820 por el Partido Federal. Fue el primer gobernador constitucional de la Provincia de Córdoba.

Comenzó a destacarse a nivel nacional en 1806, como capitán del cuerpo de milicias que marchó desde la ciudad de Córdoba para liberar a Buenos Aires de las Invasiones Inglesas. Producida la Reconquista de la ciudad, se incorporó al Batallón de Arribeños.

En 1807, ante la segunda tentativa británica de invadir Buenos Aires, tuvo una actuación destacada cuando al frente de una tropa de 30 hombres logró rendir a un fuerte contingente del famoso Regimiento 88° de infantería británico. Su valor le valió la promoción a Teniente Coronel de Arribeños.

Participó activamente en la Revolución de mayo de 1810, siendo uno de sus principales exponentes del naciente "interior federal".

Artigas, Güemes, Ramírez, López, Bustos, Quiroga, Aldao, Ibarra, Peñaloza y Varela fueron en realidad la manifestación de un país cuyo grito federal quedó silenciado por el discurso oficial, centralizado en Buenos Aires.

De la redacción de La Opinión Popular
JUAN BAUTISTA BUSTOS ¡PRESENTE!
 
Por Carlos Pachá
 
Juan Bautista Bustos nació en Punilla, provincia de Córdoba, el 29 de agosto de 1779, hijo de Don Pedro León Bustos de Lara y de Tomasa Puebla y Vélez, oriundos de Castilla La Vieja.
 
Llegó a Buenos Aires en clase de capitán de milicias, del contingente tercio de Arribeños, con el que contribuyó su provincia natal para rechazar la invasión inglesa de 1806.
  
En 1809, el general Francisco Ortiz de Ocampo lo asciende a teniente coronel efectivo y entre los argumentos de tal mención hace referencia a lo actuado por Bustos en la campaña de reconquista de Buenos Aires y rechazo de la segunda invasión de 1807.
 
Como ejemplo de su valor, Ortiz de Ocampo describe un enfrentamiento producido el 5 de julio de 1807 en el cual Bustos, al mando de 30 hombres del cuerpo de arribeños, enfrenta una columna inglesa de 240 efectivos a la que con valor y pericia logra rendirla y tomar prisioneros a 214 soldados y 13 oficiales.
 
Bustos siempre estuvo al servicio de la patria y fue recogiendo ascensos y medallas en base a su actuación personal: se adhiere a la Revolución de Mayo ni bien producida.
 
En 1811, Belgrano lo asciende a coronel y lo incorpora al regimiento 1 de Patricios.
 
En 1815, partió de Buenos Aires al mando de mil hombres para integrarse al Ejército del Norte que venía de sufrir la derrota de Sipe-Sipe. Rondeau fue reemplazado por Belgrano, quien restableció la disciplina en Tucumán donde contó con el invalorable apoyo de Bustos, que mandaba el cuerpo de soldados del 2 de Infantería Patricios.
  
Bustos pacificó Santiago del Estero de la sublevación comandada por el teniente coronel Juan Francisco Borges.
  
En 1817 vino a nuestra ciudad con 300 hombres para frenar la avanzada santafesina, acción que concluyó exitosamente derrotando a Estanislao López en Fraile Muerto el 8 de noviembre.
 
 
Sublevación de la Posta de Arequito.
 
En enero de 1820, el Ejército del Norte es enviado hacia Buenos Aires por Belgrano, a pedido de Rondeau y para que lo auxilie contra el avance de los caudillos del litoral (López y Ramírez).
 
Pero al llegar a la Posta de Arequito (7 de enero), Bustos, Paz y Heredia se sublevan contra su jefe, dividiendo al ejército. Posteriormente se pusieron todos al mando de Bustos.
 
Marchó hacia Córdoba, donde el 21 de marzo de 1820 será elegido gobernador. Se reconcilia con López y culmina el enfrentamiento con los santafesinos y se alinean ambos con Buenos Aires.
 

Gobernador de Córdoba.
 
Sostuvo el cargo de gobernador de Córdoba por 9 años y se puede afirmar que su gobierno fue fecundo, sin exagerar, el mejor gobernador de Córdoba de todo el siglo XIX: organizó la política y la Justicia.
 
Se ocupó del progreso de la educación; renovó los planes de estudios universitarios y de la instrucción pública en general, creó la Junta Protectora de Escuelas; desarrolló la imprenta y la libertad de prensa.
 
El 20 de febrero de 1821 promulgó la primera Constitución cordobesa, adelantándose al resto del país.
 
Propendió, en lo económico, a la libertad de comercio interior, pero protegiendo las industrias nacionales.
 
Estableció un plan de administración de correos; fijó impuestos y tasas de Aduana; construyó obras de defensa y desagüe sobre el río Primero; levantó un puente sobre la Cañada a la altura de la calle 9 de Julio.
 
Durante su gobierno se organizó el servicio de fronteras y el 31 de diciembre de 1824 se suprimieron los Cabildos de Córdoba, Río Cuarto y La Carlota.
 
 
En la lucha independentista.
 
En el ámbito nacional en destacada participación cultivó la amistad y el afecto de San Martín y de Güemes, a los que apoyó con hombres, armas, caballada y dinero.
 
Incluso, trató de interceder ante Buenos Aires para que le procuren al Libertador apoyo económico para su magna empresa.
 
Pero su empeño naufragó ante el pérfido Rivadavia, dueño de la situación porteña. Bustos fue un acendrado defensor del federalismo y de la religión católica: su reconciliación con Estanislao López fue muy productiva, cuando éste pacifica la relación con Buenos Aires mediante el Pacto de Benegas, Bustos ofreció la garantía política del acuerdo proponiendo llamar a Congreso General Constituyente en nuestra provincia, cosa que se suscribe.
 
Este plan naufraga por imperio de la mano negra de Rivadavia quien posteriormente citará en Buenos Aires a firmar el Tratado del Cuadrilátero con las provincias del Litoral, acción que devendrá en la frustrada Constitución unitaria de 1826 que fue rechazada por todo el Interior.
 
Para colmo, el sector rivadaviano aprovechó la contingencia y sancionó la ley presidencial, su "portaestandarte" volvía de Europa de recibir las instrucciones de sus mandantes y lo entronizaron en el sillón de Rivadavia, que desde ese momento será mal llamado "Primer presidente".
 
El despropósito incoado por Rivadavia de firmar la paz a cualquier costo con Brasil (para proteger el comercio de ultramar con Gran Bretaña) luego que hubimos derrotado a los ejércitos imperiales en las gloriosas batallas de Ituzaingó y Juncal, provocaron el motín unitario del 1º de diciembre de 1828, cuyas funestas consecuencias fueron el inexplicable fusilamiento de Dorrego y el avance de Paz sobre Córdoba, que el 22 de abril de 1829 bate a Bustos en la batalla de San Roque, derrocando el gobierno federal y entronizándose de facto en dicho cargo.
 
Facundo Quiroga acude a apoyar al gobernador depuesto, pero ambos son derrotados por el eximio estratega militar que fue José María Paz, en las batallas de La Tablada y en Oncativo.
 

El salto a la gloria.

Luego de las derrotas sufridas, y con varias heridas, trata de alejarse camino a Santa Fe en busca de refugio. Lo sorprendió la noche cerca del río Primero. Próximo al Molino de las Huérfanas, lo avista y persigue una patrulla enemiga que le intima la rendición, trató de resistirse pero su brazo herido no pudo blandir su espada. Para colmo, era una zona en que la barranca del río se alza a bastante altura, cortándose casi verticalmente. Pero ese valeroso criollo no se entrega, vuelve grupas, le cubre a su caballo los ojos con un poncho, clavó espuelas, lanzando el animal a la carrera, y saltó desde el abrupto barranco hasta el lecho del río.
 
El animal terminó horriblemente fracturado por el golpe y Bustos también sufrió graves consecuencias ante el impacto de su pecho contra la cabeza del equino.
 
A pesar de sus heridas, Bustos gana la orilla y se refugia en una de las quintas de la costa donde atenuaron sus dolores.
 
Luego marchó a pie y hasta en carretilla hacia su destino final, Santa Fe, adonde arribó el 10 de julio siendo recibido por López, su otrora adversario, con el rango que Bustos merecía y dándole asilo como a toda su familia, que llegó después, desterrada por el insensible Paz que los persiguió y sumió en la pobreza confiscándoles todos sus bienes.
 
Poco después, el 18 de setiembre de 1830, muere a los 51 años de edad a consecuencia de las considerables heridas sufridas. Sus restos fueron inhumados en predios del convento de Santo Domingo.
 
Este gran adalid fue olvidado por la historia perversa que pregonaron los timadores de nuestra memoria, que abrevaron en la ideología unitaria y extranjerizante.
 
*Carlos Pachá es historiador y pertenece a la Fundación Historia y Patria
 
Fuente:La Opinión Popular, Argentina

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MÚSICA DEL MUNDO

Ya rayah: una canción sobre el exilio en tierra extraña

Ya Rayah

1,2,3 soleils: son Rachid Taha, Khaled (mi preferido, sin duda) y Faudel. Tres crack del Raï que llevaron a este género norte africano a la modernidad, y en ella siguen.

El concierto de 26 de septiembre de 1998 en palais omnisports de Paris-Bercy (POPB) fue grabado y después comercializado en un disco, que yo guardo como oro en paño.

Esta canción que os dejo es Ya Rayah, una canción mítica de un clásico argelino del raï: Dahman el Harrachi.

Es una canción dura de emigración, de exilio, en definitiva de abandono de la tierra de uno para buscar a veces simplemente un futuro, ni tan siquiera mejor.

Traducción, un tanto libre y después de consultar algunas traducciones en francés (está en argot argelino, y de eso chanelo muy poco):

[Estribillo]
Ya Rayah win m'ssefer t'hour taaia ou touila
¡Oh emigrante! ¿a dónde viajas? Te cansarás y terminarás por volver

Chral n'dmou l'aabad el rafliin kablek ou kabli
Cuantos se han arrepentido antes de ti y de mi

Ya Rayah win m'ssefer t'hour taaia ou touila
¡Oh emigrante! ¿a dónde viajas? Te cansarás y terminarás por volver

Chral n'dmou l'aabad el rafliin kablek ou kabli
Cuantos se han arrepentido antes de ti y de mi
[Fin Estribillo]

Chhal cheft al bouldan laamrine wa lber al khali
¿Cuántos países poblados y desérticos has visto?

Chhal dhiyaat wqat chhal tzid mazal ou t'khali
¿Cuánto tiempo has desperdiciado?¿Cuanto tiempo te queda más por dejar?

Ya lghayeb fi bled ennas chhal taaya ma tadjri
¡Oh tu ausente!, no paras de correr en el país de los otros

Tzid waad el qoudra wala zmane wenta ma tedri
El destino y el tiempo siguen su curso pero tu lo ignoras

[Estribillo]

Aalach qalbek hzine waalach hakdha ki zawali
¿Por qué tu corazón está tan triste?¿Por qué permaneces allí como un desgraciado?

Matdoum achadda wila tzid taalem ou tabni
Las dificultades no durán, y tu tampoco construirás y ni aprenderás más

Maydoumou layyam walay doum seghrek ou seghri
Los días no durán, todo como tu juventud y la mía

Ya hlilou meskine li ghab saadou ki zahri
Oh dulce desgraciado que tu suerte ha pasado, como la mía

[Estribillo]

Ya msafer naatik oussaayti addiha el bakri
Ôh viajero, te doy un consejo para que lo sigas

Chouf ma yeslah bik qbal ma tbia ou ma techri
Mira lo que te conviene antes de comprar o vender

Ya nnayem djani khabrek ma sralek ma srali
¡Oh tu el dormido! noticias tuyas me han llegado, te ha pasado lo que a mi me pasó

Hakdha rad el qalb bel djbine sabhane El Aali
Así devuelve el corazón a su creador el Altísimo.

[Estribillo]

Fuente:
Moeh Atitar de la Fuente