"Curanipe, navegando en el tiempo"
(El arca maulina del padre Samuel Jofré Rojas)
PALABRAS DEL PADRE SAMUEL
"Mis queridos maulinos..."

jueves, 2 de julio de 2009

Faraones del Sol (texto y vídeo)


Tell el Amarna

NATIONAL GEOGRAPHIC
Abril 2001

FARAONES DEL SOL
POR RICK GORE

Una mañana del año 1353 A.C., un joven faraón se levantó antes del amanecer para saludar al sol con el poema que tanto le gustaba y que quizás el mismo había escrito: ”Glorioso apareces en el horizonte del firmamento”, oraba mientras la luz del sol comenzaba a inundar Tebas, ciudad capital de Egipto.

Para él, los rayos solares eran la encarnación de un dios antiguo llamado Atón, a quién veneraba con fervor. ”Oh, Atón viviente, creador de vida […] ! Oh, único Dios, sólo tu eres Dios! Creaste la tierra, según tus designios […] Te llevo en mi corazón y nadie te conoce mejor que tu hijo.”

El faraón Amenofis III había muerto recientemente y su hijo adolescente tenía el poder para elevar al Atón por encima de todos los demás dioses del panteón egipcio, incluso por encima del omnipotente Amón, quien por siglos había reinado en Tebas como rey de los dioses.

Pronto este joven enigmático se cambiaria el nombre por Akenaton”, el servidor de Atón”. Junto con su reina, la celebre Nefertiti, entronizó en Egipto una revolución religiosa, la cual quebrantó siglos de tradición. Elevaría a Nefertiti a la categoría de diosa al darle una influencia de la que quizás ninguna otra reina disfruto antes que ella. Y él abandonaría Tebas para construir una nueva e inmensa capital, conocida hoy como Amarna.

Akenatón, Nefertiti y el niño faraón Tutankatón (luego Tutankamón), tal vez procreado por el rey y una segunda esposa, han recibido el nombre de Faraones del Sol; su reinado fue breve. Akenatón gobernó apenas 17 anos y poco años después de su muerte en 1336 A.C. se restauró la antigua ortodoxia. Los enemigos de Akenatón pronto destrozaron sus estatuas, desmantelaron sus templos y se dispusieron a borra todo rastro de él y de Nefertiti de los registros históricos de Egipto.

Los egiptólogos aún se esfuerzan por rehacer la historia de esta pareja heterodoxa. Arrastrados por la pasión religiosa, llevaron al vasto y poderoso reino egipcio al punto del colapso.

“Nunca encontraras a dos egiptólogos que estén de acuerdo respecto de este periodo”, dice Barry Kemp, arqueólogo de la universidad de Cambridge, dice: “Cuando comienzas a escribir sobre ellos, comienzas a escribir ficción”.
Lo mismo que puede aplicarse a las representaciones que se conservan de ellos. Algunos de los retratos y las estatuas mas finas que se hayan hecho de Akenatón y Nefertiti, desenterrados por arqueólogos alemanes entre 1911 y 1914, residen en el Museo Egipcio de Berlín.

“Lo ven, luce tan bella como siempre”, dice el curador Rolf Krauss, al momento de entrar en la sala dedicada a un busto pintado de Nefertiti, conocido en todo el mundo. El largo y grácil cuello de la reina, su rostro perfectamente simétrico y la alta corona azul resplandecen a la luz de los reflectores en la penumbra del recinto.

Krauss y otros estudiosos discuten si Nefertiti efectivamente se parecía a ese busto. Algunos piensan que sirvió como modelos a los artistas que hicieron estatuas de la reina. Nefertiti rara vez luce igual en los numerosas representaciones que hay de ella.

El Museo Egipcio de El Cairo alberga estatuas colosales de Akenatón, inquietantes y cautivantes a la vez. El rostro es alargado y anguloso, de mentón prominente; los ojos, místicos y cavilosos; los labios, gruesos y carnosos.

Lleva un tocado de faraón y porta los símbolos tradicionales de la realeza, el báculo y el mayal sobre el pecho, el cual es delgado, y el torso remata en un voluptuoso vientre y anchas caderas con rasgos femeninos.

Por lo exótico de muchas otras imágenes de Akenatón, los estudiosos han especulado por décadas que el faraón padecía una enfermedad deformante. Pero ahora muchos creen que la aparente bisexualidad de los colosos podría estar arraigada en la nueva religión de Akenatón, ya que Atón tenía aspecto masculino como femenino. También destacan que en los primeros años de su reinado, Akenatón tenía motivos para tales exageraciones. Quería acabar con más de mil años de tradición artística, por lo que instruyó a sus artistas para que plasmaran el mundo tal y como era.

En lugar de las descripciones hieráticas convencionales que se hacían sobre faraones físicamente perfectos castigando al enemigo o haciendo ofrendas a los dioses, los artistas le confirieron al nuevo rey un aspecto novedoso mucho más realista.

Por primera vez, los artistas retrataron de manera natural al faraón en situaciones informales: afectuoso con Nefertiti o jugando con sus hijos. También pintaron escenas de la vida y la naturaleza: trigales agitándose al viento, agricultores que sembraban, aves que emprendían el vuelo. A decir verdad Akenatón desato un furor creativo que dio lugar a la era quizás mas refinada del arte egipcio

Según Rita Free, del Museo de Bellas Artes de Boston, ”... puede comparársele con varios de los grandes reformadores religiosos de la historia”. Los expertos continúan discutiendo si Akenatón fue el primer monoteísta del mundo. Insistió en la existencia de un único dios supremo, un creador omnipotente manifestado en la luz solar. Y también se percibía a sí mismo y a Nefertiti como extensiones de ese dios, merecedores de veneración.

La rebelión de Akenatón comenzó con su padre, el obstinado faraón Amenofis III, quien gobernó 37 años durante una de las edades de oro del reino egipcio. Amenofis III aprovechó la riqueza del imperio con el fin de construir una seria de monumentos sin precedentes, que incluyeron construcciones muy elaboradas en Karnak y Luxor, centros religiosos del dios Amón, patrón de Tebas.

Amón gano cada vez mas poder al recuperar Tebas el control sobre Egipto alrededor de 1520 A.C. Su nombre significa “el Oculto” y en el lugar sagrado en el interior del templo en Karnak sus sacerdotes alimentaban, lavaban y vestían una estatua que lo representaba. Amón pronto se fusionó con el antiguo dios solar Ra y se convirtió en Amón-Ra. Su divina autoridad sólo podía ser renovada por el oculto en el festival anual llamado Opet.

Al final de su reinado Amenofis III decidió que no solo era hijo de Amón, sino también la encarnación de Ra y por ende, igual a Amón. Comenzó a construir monumentos en honor a su propia divinidad, incluido un enorme templo funerario al otro lado del Nilo, frente a Tebas. En este templo destacan dos estatuas de cuarcita, de 20 metros de altura y 650 toneladas de peso, de Amenofis III, quien declaró que debían brillar como el naciente dios Atón en los ojos de su pueblo. Las ruinas de esas estatuas se conocen en la actualidad como los colosos de Memnon.

Akenatón subió al trono con el nombre de Amenofis IV. Algunos estudiosos argumentan que Akenatón y su padre gobernaron como corregentes a lo largo de varios años. Ray Johnson, especialista de la Universidad de Chicago, cree que el padre vivió muchos años más. Sin embargo muchos egiptólogos sostienen que Akenatón logro reinar sin la presencia de su padre.

Probablemente, Akenatón ya estaba casado con Nefertiti cuando subió al trono. Quizás ambos eran unos niños cuando contrajeron matrimonio, como lo fueron en su momento el padre y la madre de Akenatón, la reina Tiye. Nadie conoce los orígenes de la reina Nefertiti. Su nombre significa “La bella ha llegado”, lo que alguna vez hizo suponer a los estudiosos que no nació en Egipto. En la actualidad, muchos piensan que provenía de una ciudad llamada Akhmim y que era miembro de la misma familia influyente de la reina Tiye.

“Aquí comenzó el reinado de Akenatón”, nos dice Rita Freed en el exterior de las imponentes puertas o pilones de Karnak, que se extiende más de 100 hectáreas cerca de la moderna ciudad de Luxor. El sol cae a plomo sobre nosotros, como una fuerza ineludible que penetra incisivamente en los ladrillos, los muros y las estatuas y que debilita a las multitudes de visitantes que deambulan lentamente entre los magníficos pilotes.

“Para cuando Akenatón subió al trono, este era el santuario mas importante de la región”, dice Freed y explica que cada faraón estaba obligado a ampliar el complejo de Karnak.

Caminamos hasta donde estaba un relieve de 12 metros de altura que Akenatón mando tallar en una pared del templo de Amón-Ra poco después de tomar el poder.

“Este era un proyecto importante. Pero quedo inconcluso. Llego un momento en que Akenatón dijo: `Suspendan todo´ ”, remata Freed.

“La suya era una nueva y extraña interpretación”, dice Robert Vergnieux, de la Universidad de Burdeos en Francia. Puesto que en esa época el dios de los egipcios era la luz solar, no necesitaban estatuas en oscuros recintos interiores. De modo que construían templos sin techos y celebraban sus rituales a pleno sol.”

“Durante un breve periodo, los egipcios creyeron que el Dios Sol había vuelto a la tierra encarnado en la familia real – dice Ray Johnson - . Se vivía una emoción colectiva que se plasmó en el arte y la arquitectura. El jubilo era nacional. Es uno de los periodos mas sorprendentes de la historia de la humanidad.”

Nadie sabe con certeza cuánto apoyaba el pueblo a Akenatón. Algunos estudiosos, incluido Sigmund Freud, han sugerido que Akenatón era un visionario, un profeta cuya forma de monoteísmo inspiró de alguna manera a Moisés, quien viviera un siglo después (1).

(1) Esta afirmación sobre Moisés es discutible, según algunas versiones habría sido uno de sus generales)

Otros como Rolf Krauss, se burlan de esta idea. “No era mas que un terrible tirano con buen gusto artístico.”

En los primeros cuatro años de su reinado, Akenatón revolucionó Tebas al mandar construir en Karnak cuatro nuevos templos de Amón. Algunos creen que quizás trató de fusionar los dos dioses en uno.

Para poder construir grandes edificaciones en poco tiempo, los ingenieros de Akenatón inventaron una nueva técnica de construcción. Al carecer de techos los templos a Atón, no se requería muros tan firmes como antes.

En el lugar de acarrear moles de piedra, los constructores cortaban y tallaban afanosamente bloques suficientemente ligeros como para que los cargara una persona. Los trabajadores de las excavaciones a principios del siglo XX llamaron a estos bloques (de apenas 50 cm. de largo por 25 cm. de ancho y alto) talatat, por la palabra en árabe talata, que significa tres. Cada talatat media cerca de tres palmos de largo. Los antiguos canteros usaban los talatat para construir inmensas estructuras al aire libre para Akenatón. En muchas de estas piezas se representaban escenas en vivos colores de la vida de Akenatón y Nefertiti. Otras tenían imágenes de la vida cotidiana de egipcios comunes y corrientes, ya sea ordeñando una vaca, horneando pan o elaborando cerveza.

Los bloques fueron descubiertos en la década de 1840. Esparcidos aquí y allá en Karnak, proporcionaron a los egiptólogos algunas de las primeras pistas de la existencia de Akenatón, cuyo rastro había sido borrado cuidadosamente de todo registro histórico.

El nuevo faraón se hizo de enemigos desde el principio, a pesar del entusiasmo a su alrededor. Akenatón derrochó en sus primeros monumentos en honor de Atón y cobro impuestos al clero de Amón, al tiempo que degradaba al anterior rey de los dioses.

El quinto año marcó un cambio decisivo

“Akenatón no especifica que ocurrió, pero ciertamente fue algo que lo sacó de quicio”, dice Bill Murnane, especialista en la ciudad de Amarna, de la Universidad de Menfis. “Despotrica contra ello en una inscripción en Amarna, al decir que ‘eso’ fue lo peor que él y sus ancestros hayan experimentado.”

“Creo que los sacerdotes se pusieron de acuerdo y fijaron limites claros. Así que Akenatón abandonó Tebas.”

El lugar que Akenatón eligió para establecer su nueva capital se sitúa a 280 kilómetros al norte de la ribera oriental del Nilo, cercado por los escarpados despeñaderos de piedra caliza.

Había visitado el lugar una vez y bautizo la nueva capital con el nombre de Aketatón, que significa “el horizonte de Atón”.

Uno o dos años después florecía a la orilla del Nilo una nueva y enorme ciudad con 20 mil habitantes o más.

Hoy día, los arqueólogos conocen el área como Amarna, por la moderna ciudad situada en los alrededores. Está en una región en que los fundamentalistas islámicos han desatado una guerra terrorista contra el gobierno de Egipto, con ataques ocasionales a turistas. Viajé a ese lugar con un grupo organizado por el Museo de Bellas Artes de Boston. Nos escoltaron dos tanques y soldados de expresión adusta armados con rifles automáticos. Precedidos por una embarcación de la policía con marineros con sus ametralladoras listas, salimos de la ribera occidental del Nilo en el trasbordador que nos trasladaría a las ruinas.

Sin embargo, en Amarna reinaba la calma; la ribera esta flanqueada por palmas datileras y casas de adobe, muchas de ellas encaladas y decoradas con pintura de muchos colores. En el muelle nos dio la bienvenida un anuncio con las representaciones de las cabezas estilizadas de Nefertiti y Akenatón. “Bienvenidos – se leía-, Aquí comenzó la civilización.”
Amarna no impresiona por sus monumentos espectaculares, como es el caso de Karnak.

“Concluido el periodo de Amarna, cuadrillas de trabajadores fueron enviadas a retirar y reutilizar la piedra”, dice Barry Kemp, quien ha estudiado el sitio desde 1977. Pero en sus mejores días, Amarna se extendió cerca de 12 kilómetros a lo largo del Nilo y unos cinco kilómetros tierra adentro. Un ancho sendero corría paralelo al río, con dirección a los templos y palacios del monarca. La familias real circulaba por allí en carruajes en su camino a los rituales. El más espectacular de los templos media 750 metros de largo y 300 metros de ancho. El patio, amplio y abierto, estaba lleno de altares y de estatuas del rey.

Los monumentos y casa de Amarna desaparecieron, pero los cimientos están intactos en gran parte. Nadie construyó nuevas estructuras sobre las ruinas, como sucedió en la mayoría de las ciudades antiguas. De modo que Amarna muestra, como en una cápsula del tiempo, la forma en que los antiguos egipcios construyeron las ciudades durante el Reino Nuevo.

“Es el único lugar en el que puedes recorrer las calles de una ciudad del antiguo Egipto”, dice Michael Mallinson, especialista en arquitectura antigua que colabora con la Sociedad de Exploración de Egipto.

El equipo de investigadores que trabaja con Barry Kemp ha dedicado más de dos décadas a estudiar la vida económica de la ciudad.

Han localizado distritos en donde se producía telas y piezas de cristal, donde el ganado se guardaba en corrales y se mataba a los cerdos.

Han determinado que tipos de incienso se quemaba y que peces se capturaba, hasta que clase de escarabajos plagaban los granos que los pobladores almacenaban.

Las termitas pudieron haber representado un serio problema al minar la madera que sostenía muchas estructuras.

Uno de los hallazgos más importantes fue una colección de aproximadamente 350 cartas diplomáticas escritas en tablillas de arcilla, descubiertas alrededor de 1887 por campesinos. Las llamadas Cartas de Amarna ofrecen un registro casi completo de la correspondencia entre la corte de Egipto y varios gobernantes de Asia occidental.

Uno de los escritores más notables fue Tushratta, rey del estado mesopotámico de Mitanni, aliado crucial que regularmente enviaba a sus hijas al harén del faraón ¿tal vez padre de? una misteriosa segunda esposa de Akenatón, de nombre Kiya. Algunos estudiosos creen que ella llego a ser tan importante por que dio a luz a un heredero: Tut, Nefertiti, hasta donde se sabe sólo procreo hijas.

Kiya desapareció por el año doce del reinado de Akenatón y el nombre de la hija mayor del faraón, Meritarón, aparece inscrito justo sobre el de Kiya en fragmentos pétreos descubiertos en el Palacio del Norte. Probablemente Kiya se robó el afecto de Akenatón; Nefertiti, por celos, se deshizo de ella. Una vez desaparecía Kiya, Nefertiti ganó más poder, quizás gobernando junto a Akenatón.

En una de las cartas de Amarna, escrita a Tiye, la madre de Akenatón; el rey de Mitanni se queja de que el faraón no envía obsequios de calidad semejante a los que solía enviar su padre.

¿Por qué le escribió Tushratta a Tiye en lugar de hacerlo a Akenatón mismo? Quizás la preocupación de éste por la religión lo apartó de la política exterior. Las peticiones de Tushratta fueron paulatinamente convirtiéndose en súplicas desesperadas. Mitanni estaba sitiada por los hititas, que amenazaban el reino de Egipto en el norte. Hacia el final de su reinado, Akenatón envió tropas, sin embargo la respuesta llegó demasiado tarde. Tushratta fue derrocado u asesinado por su propio hijo.

Mientras tanto, Akenatón se enfrentaba al creciente descontento que se generaba entre su pueblo. Es probable que alrededor del noveno año de su gobierno los sacerdotes de Amón lo hayan provocado aún más. Akenatón cerró los templos de Amón y el nombre y las imágenes del que fuera considerado el rey de los dioses fueron retirados de tajo de tumbas y monumentos en todo Egipto.

Alrededor del año doce de su reinado, por la misma época en que desapareció Kiya, murió Meketatón, la segunda hija de Akenatón.

La reina Tiye, otras dos hijas y quizás hasta Nefertiti murieron unos cuantos años después. Todas esas muertes en tan poco tiempo hacen pensar a los estudiosos que Egipto fue azotado por la peste.

EN EL FRENTE MILITAR, el pueblo de los hititas hacia tambalear a los aliados de Egipto, En pleno caos, Akenatón muere. Nadie sabe cuándo ni cómo, pero las inscripciones indican que el año diecisiete constituyo el ultimo como rey. Fue enterrado en una lujosa tumba excavada en los despeñaderos al este de Amarna.

Los años posteriores a la muerte de Akenatón son motivo de intensa polémica. La discusión se agrava con la tradición egipcia de dar a los faraones un nombre real y otro personal.

Hasta hace poco, los estudiosos suponían que sólo había habido un sucesor inmediato con el nombre real de Ankhkheprure y el nombre personal de Smenkhkare. Supuestamente contrajo matrimonio con Meritatón, la hija mayor de Akenatón. Ahora, algunos sospechan que, en realidad hubo dos faraones con el nombre real de Ankhkheprure. El nombre personal del otro faraón fue Nefernefruaten, idéntico a una variación mas larga del nombre de Nefertiti. ¿Acaso Nefertiti sobrevivió y gobernó por un breve periodo como faraona?
Quienquiera que haya sido Nefernefruaten fue una mujer de acuerdo con las inscripciones recientemente descifradas por Marc Gabolde, de la Universidad de Montpellier.

Los archivos hallados en la capital hitita de Hattusa, en Anatolia, indican que una reina egipcia de esa época escribió una carta desesperada al rey hitita en que comunica que, su esposo ha muerto y le suplica le envié a uno de sus hijos para no tener que contraer matrimonio con un “sirviente”. El estudioso inglés Nicholas Reeves, sostiene que Nefertiti escribió esa súplica. Marc Gabolde piensa que el rey hitita le envió a su hijo Zannanza, quien gobernó brevemente con el nombré de Smekhkare antes de morir.

Quienesquieran hayan sido los faraones intermedios, Tut asumió el poder cuatro años después de la muerte de Akenatón. La mayoría de los especialistas sospechan que a la sazón su edad era diez años y tenia dos consejeros: el general Horemheb y un cortesano llamado Ay, que probablemente era el padre de Nefertiti. Tut reconocía a Amón como el rey de los dioses y en dos años traslado nuevamente a Tebas la capital religiosa. Pronto los nombres de Akenatón y su dios fueron erradicados, y sus templos, destruidos. Amarna fue abandonada gradualmente.

Tut gobernó durante diez años antes de morir en 1322 A.C.; con la ayuda de rayos X se descubrió en su momia una herida en el cráneo. Algunos estudiosos piensan que murió asesinado.

Ay sucedió a Tut, pero murió luego de tres años, en 1319 A.C. Horemheb sucedió a su vez a Ay en el trono y gobernó durante 27 años. Borró todo rastro de Nefertiti y Akenatón.

Lo que le sucedió a las momias de la familia real después de la muerte de Akenatón sigue inspirando serias disputas arqueológicas. Nicholas Reeves cree que Tut trasladó todas las momias reales desde Amarna al Valle de los Reyes, al otro lado del Nilo, frente a Tebas; para enterrarlas otra vez. Parece ser que en el viaje Tut confiscó parte del lujoso equipo funerario para usarlo en su propia tumba. Lo enterraron en un sarcófago que pudo haber estado previsto originalmente para Nefertiti.

Reeves sostiene que una momia hallada a principios del siglo XX en una tumba muy cercana a la de Tut pertenece a Akenatón. La tumba recibió el nombre de catalogo KV 55 (KV es el Valle de los Reyes, por sus iniciales en ingles). Otros especialistas rechazan tajantemente la idea de Reeves, ya que sostienen que el cuerpo era el de un joven de apenas 20 años, conforme a los análisis de rayos X. Creen que la momia hallada en KV 55 era la de Smekhkare, uno de los sucesores de Akenatón anteriores a Tut. Sin embargo, lo que más interesa a Reeves es el paradero de otro miembro de la familia.

“NEFERTITI ESTA PERDIDA”, dice el arqueólogo con el ansia de un misterio tratando de resolver un misterioso homicidio reflejada en los ojos. Miramos hacia abajo por un tiro de seis metros de profundidad que conduce a otra antigua Tumba (la KV 56) al otro lado del valle donde se descubrió KV 55. Un olor a cosa añeja se desprende de la oscura tumba descubierta por los arqueólogos en 1908. Alrededor de diez trabajadores egipcios, vestidos algunos con turbante y túnicas holgadas y otros con gorras de béisbol y pulóveres, cavan con picos y azadones el camino que podrán recorrer los turistas a lo largo de las intensas jornadas de visita.

Una de las principales metas de la excavación de Reeves, llamada Proyecto de la Tumbas de Amarna, es determinar el nivel del suelo original del Valle de los Reyes, anterior al de los siglos de inundaciones repentinas que depositaron muchos metros de sedimentos. Reeves también espera encontrar alguna pista sobre el paradero de Nefertiti, cuya momia no ha sido hallada aún. La KV 56 fue abierta por primera vez 14 años antes de abrirse la tumba del rey Tut, pero su descubrimiento apenas logró captar la atención del mundo. Aunque el responsable de la excavación, Edgard Russsel Ayrton, encontró joyería de oro de una dinastía posterior, los ladrones de tumbas habían saqueado el contenido original.

Los arqueólogos necesitan mas evidencias, pero unos cuantos pequeños indicios harían feliz a Reeves en esta temporada. Probablemente un fragmento de una urna funeraria o una inscripción grabada en el muro de una tumba demostrarían que Tut volvió a enterrar a Nefertiti en la KV 56. Lo sigo escalera abajo a la oscuridad de la KV 56 mientras Reeves me dice que la abertura es sorprendentemente grande: de tres por cuatro metros.

“Sospecho que la hicieron tan grande para poder bajar sarcófagos reales”, dice Reeves.

Las momias reales por lo general se encerraban en una seria de sarcófagos de madera ricamente decorados, uno dentro de otro. Al menos tres de los sarcófagos recubiertos de oro hallados en la Tut – el mas grande de los cuales media cerca de cinco metros de alto – pudieron haber sido hechos originalmente para Akenatón y Nefertiti.

El interior de la KV 56 apenas impresiona, sólo hay excavadores clasificando sedimentos y objetos. ”La talla en las paredes es meticulosa, digna de una reina”, dice Reeves. Sospecha que la cámara estaba prevista para ser más grande, pero que no fue terminada. El extremo más lejano parece inconcluso y Reeves cree que los canteros habían planeado tallar una columna central para una tumba de mayores proporciones. Las columnas centrales son características de las tumbas de las reinas.

Semanas después me reuní con Reeves en Londres y seguía entusiasmado con su teoría de que la KV 56 fue la tumba de Nefertiti; sin embargo, me advierte que también pudo haber sido destinada para otras reinas. No se han encontrado aún pruebas que pudieran ser convincentes. “Nefertiti sigue perdida”, comenta al irnos.

Recordé sus palabras esa noche mientras caminaba por el distrito del teatro de Londres. Las luces de las marquesinas me hacen evocar cómo me inicié en esta búsqueda. Mi interés por Nefertiti surgió hace más de doce años. Mi difunto hermano, que era dramaturgo, escribió una obra musical romántica sobre ella para que fuera representada en Broadway.

Nunca llegó a ponerse en escena allí, pero me dejo pensando quién seria realmente esta romántica mujer. ¿Fue el espíritu heroico descrito por mi hermano? Había esperado que los principales especialistas del mundo resolvieran este gran enigma por mí, pero ella sigue siendo muy escurridiza. Yo también pienso que Nefertiti sigue perdida.




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MÚSICA DEL MUNDO

Ya rayah: una canción sobre el exilio en tierra extraña

Ya Rayah

1,2,3 soleils: son Rachid Taha, Khaled (mi preferido, sin duda) y Faudel. Tres crack del Raï que llevaron a este género norte africano a la modernidad, y en ella siguen.

El concierto de 26 de septiembre de 1998 en palais omnisports de Paris-Bercy (POPB) fue grabado y después comercializado en un disco, que yo guardo como oro en paño.

Esta canción que os dejo es Ya Rayah, una canción mítica de un clásico argelino del raï: Dahman el Harrachi.

Es una canción dura de emigración, de exilio, en definitiva de abandono de la tierra de uno para buscar a veces simplemente un futuro, ni tan siquiera mejor.

Traducción, un tanto libre y después de consultar algunas traducciones en francés (está en argot argelino, y de eso chanelo muy poco):

[Estribillo]
Ya Rayah win m'ssefer t'hour taaia ou touila
¡Oh emigrante! ¿a dónde viajas? Te cansarás y terminarás por volver

Chral n'dmou l'aabad el rafliin kablek ou kabli
Cuantos se han arrepentido antes de ti y de mi

Ya Rayah win m'ssefer t'hour taaia ou touila
¡Oh emigrante! ¿a dónde viajas? Te cansarás y terminarás por volver

Chral n'dmou l'aabad el rafliin kablek ou kabli
Cuantos se han arrepentido antes de ti y de mi
[Fin Estribillo]

Chhal cheft al bouldan laamrine wa lber al khali
¿Cuántos países poblados y desérticos has visto?

Chhal dhiyaat wqat chhal tzid mazal ou t'khali
¿Cuánto tiempo has desperdiciado?¿Cuanto tiempo te queda más por dejar?

Ya lghayeb fi bled ennas chhal taaya ma tadjri
¡Oh tu ausente!, no paras de correr en el país de los otros

Tzid waad el qoudra wala zmane wenta ma tedri
El destino y el tiempo siguen su curso pero tu lo ignoras

[Estribillo]

Aalach qalbek hzine waalach hakdha ki zawali
¿Por qué tu corazón está tan triste?¿Por qué permaneces allí como un desgraciado?

Matdoum achadda wila tzid taalem ou tabni
Las dificultades no durán, y tu tampoco construirás y ni aprenderás más

Maydoumou layyam walay doum seghrek ou seghri
Los días no durán, todo como tu juventud y la mía

Ya hlilou meskine li ghab saadou ki zahri
Oh dulce desgraciado que tu suerte ha pasado, como la mía

[Estribillo]

Ya msafer naatik oussaayti addiha el bakri
Ôh viajero, te doy un consejo para que lo sigas

Chouf ma yeslah bik qbal ma tbia ou ma techri
Mira lo que te conviene antes de comprar o vender

Ya nnayem djani khabrek ma sralek ma srali
¡Oh tu el dormido! noticias tuyas me han llegado, te ha pasado lo que a mi me pasó

Hakdha rad el qalb bel djbine sabhane El Aali
Así devuelve el corazón a su creador el Altísimo.

[Estribillo]

Fuente:
Moeh Atitar de la Fuente